Aimi y Nami no tienen mucho en común, salvo una excepción evidente: ¡Kirio, el chico del que ambas están enamoradas! La batalla para demostrar quién lo quiere más ha comenzado, lo que da lugar a preguntas filosóficas tan profundas como: «¿Seguirías queriéndolo si sus pedos rompieran la barrera del sonido?» y la clásica «¿Seguirías queriéndolo si fuera un gusano?». Pero a medida que la amistad de las chicas se hace más profunda, se preguntan si su oportunidad de encontrar el amor es tan importante como su divertida y entrañable amistad.








