La batalla por París comienza y el caos se desata bajo un cielo teñido de rojo, con los aliados de Alucard de un lado y el ejército de Erzsebet del otro.
Qué culpa tenían los caballos de que el thundercat más horrendo que he visto los tuviera atados a su carro.
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Qué culpa tenían los caballos de que el thundercat más horrendo que he visto los tuviera atados a su carro.